Con entusiasmo, alegría y amor el carismático Brent Knoll inauguró su proyecto de huerto ecológico, Healing garden (jardín sanador). Brent, quien se dedica al paisajismo empezó desde hace 3 años a crear jardines comestibles.
Pudimos ver como él, un hombre que mide cerca de 2 metros hacía poesía de las verduras con mucho sentido del humor, pasión y ternura que reflejaban inocencia y sabiduría mientras compartía sus vivencias hortelanas.
Nos habló de la vida sencilla, de la importancia de crecer nuestros propios huertos, de sentir la conexión por nosotros mismos con la madre tierra, co crear con ella, razón por la que nos descalzamos todo el día. Cosechamos, brócoli, lechugas, rúgula, tomates, repollo, zanahorias, cebollino, mostaza, menta, cilantro. A US$10 la bolsa.
Mientras recogía un tomate escuché a un niño que decía: “Me siento como un niño en una tienda de caramelos” y otra que decía: “Estoy en el cielo”. La energía que se respiraba era armoniosa, festiva, de cooperación y muy familiar.
Matthew Warner, naturista y nutricionista nos habló de la importancia de ir regresando todos a esa conexión con la madre tierra y empezar a comer los vegetales y frutas que crecen localmente, porque esos son los mejores para nuestro organismo. También nos aseguró que con ese cambio nuestro bienestar y alegría de vivir se multiplicará.
Una persona que transmite paz, tranquilidad, belleza y que nos animó a probar, no creer dogmas sino vivirlo en primera persona.
Si piensas que hacer un huerto es difícil, por ser una persona de ciudad y sin ninguna experiencia ten esperanza porque hay mucha información en internet y personas que siembran que encantados compartirán contigo lo aprendido. Porque el compartir va con la vida del hortelano, así como expresó Brent : “Todo esto lo he hecho para compartir con ustedes, para la comunidad”.
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